1. La increíble sabiduría de los antiguos chinos.
2. Lo que dicen los clásicos sobre la energía.
3. Los distintos tipos de energía
La increíble sabiduría de los antiguos chinos.
Mucho antes de que los científicos occidentales descubrieran que tanto la partícula del átomo como el universo infinito están compuestos de energía, los chinos ya lo sabían. Lao Tzu, el patriarca taoísta que vivió en el sigo VI AEC, dijo:
El Tao crea el uno. El uno crea el dos.
El dos crea el tres. El tres crea todos los fenómenos.
Lo que quería decir Lao Tzu era lo siguiente:
El Tao, que es un nombre convencional para la realidad suprema, crea el cosmos. En el cosmos hay dos aspectos: el yin y el yang derivan de la energía positiva, la energía negativa y la energía neutra. Estos tres tipos de energía fundamentales reaccionan de forma interminable para producir otros fenómenos. El concepto de energía como ingrediente tanto de la partícula subatómica como del universo ha sido un aspecto de gran importancia en la filosofía china y se conoce como "la energía primordial" El gran neo-confuciano de la dinastía Song, Zhan Dai dijo de forma explícita:
El cosmos es un conjunto de energía. La energía tien yin y yang. Cuando se dispersa, lo impregna todo; cuando se une, se vuelve nebulosa. Cuando adopta una forma , se convierte en materia. Cuando se desintegra , vuelve a su estado original.
(.....)Lo que dicen los clásicos sobre la energía.
Las energías que fluyen dentro de nuestro cuerpo y se encargan de todas nuestras funciones fisiológicas y psicológicas se clasifican en seis tipos:
- Según nuestros seis órganos zang:
* energía de corazón,
* energía de hígado,
* energía de bazo,
* energía de los pulmones,
* la energía de los riñones y
* la energía del pericardio.
Incluyen en su contrapartida Fu; que consiste en la energía de:
*intestino delgado,
* vesícula
* estómago
*intestino grueso
* vejiga urinaria
*triple calentador.
Cuando éstas energías son abundantes y fluyen de forma armoniosa, las funciones fisiológicas y psicológicas funcionan bien. No aparecerán causas de enfermedad.
Si entra en el cuerpo energía mala, que es una expresión figurada y colectiva que incluye todos los agentes externos que provocan enfermedades, no cabe duda de que la energía vital se ha debilitado. Si la energía vital es fuerte, como suele ocurrir en una persona sana, los sistemas propios de autodefensa, re generativo, inmunitario y los demás sistemas del cuerpo vencerán a la energía mala. por lo tanto, si una persona está enferma, superará la enfermedad cuando recupere el flujo adecuado de su energía vital, si está sano, no contraerá la enfermedad.
Los distintos tipos de energía
Los chinos han clasificado la energía:
Energía cósmica procedente del cielo.
Energía terrestre procede de la tierra, a través de los alimentos y las bebidas.
Las dos reaccionan para formar la Energía Vital, que es esencial para la vida.
La Energía Original que procede del padre y de la madre que dieron vida al feto, así como la energía que proporciona la madre dentro del útero, se denomina energía prenatal, mientras que toda la energía que el niño recibe después del nacimiento es energía postnatal.
La energía que es buena para el cuerpo es la Energía buena o energía Vital, mientras que la perjudicial es la energía mala
La energía que se encuentra en los órganos internos que hace que desempeñen sus funciones fisiológicas se le llama Energía de los órganos, que se dividen en zang y fu, clasificándose a su vez de acuerdo con los órganos respectivos.
La energía que nutre el cuerpo es la energía Nutriente, mientras que la que lo defiende de las interferencias externas en la Energía de defensa.
La que fluye por los meridianos es la Energía de los Meridianos, mientras que la que un maestro transmite a otros en la energía externa.
El flujo de la energía, tanto en el ser humano como en el universo es sistemático y ordenado. Mucho antes de que William Harvey demostrara a Occidente , en el siglo XVI, que la circulación de la sangre es sistemática, los chinos conocían y aprovechaban el complejo sistema de los meridianos del flujo de la energía, incluida la sangre en el hombre.
