
He encontrado ¡por fin ! un pequeño artículo que habla de la estevia. Para mí fué un auténtico "descubrimiento" el conocer las propiedades de ésta planta. Recuerdo que chupé la hoja seca y tuve el sabor dulce en la boca toda la tarde igual que en los dedos... me gustaría compartir la información que he encontrado con vosotros, es un magnífico sustituto del azúcar.
Fuente: Revista integral.
Estevia: edulcorante natural.
Es la alternativa más sana al azúcar que existe porque no afecta al nivel de glucosa en sangre ni a la secreción de insulina, pero, además, está recomendada para tratar desde problemas estomacales hasta urticarias.
El exceso de glucosa en la dieta aumenta la formación de lo que se denomina PGA (Productos de Glicosilación Avanzada), lo que significa que la glucosa se pega a todo tipo de proteínas glicolándolas; es decir, desnaturalizándolas. Estas proteínas defectuosas son rápidamente eliminadas por las células del sistema inmunitario, hasta que éste no da abasto y pasan a formar parte de las nuevas células de distintos tejidos. De ese modo acabamos con fibras nerviosas o colágeno de la piel construidos con células defectuosas.
Como hemos dicho, el proceso de PGA no sólo actúa sembrando focos de posibles enfermedades, sino que, además, es un claro factor de envejecimiento. Pero si el azúcar envejece y los edulcorantes químicos (sacarina, ciclamatos, aspartamo, etc.) son peligrosos para la salud, ¿qué alternativa nos queda? La respuesta es la estevia (Stevia rebaudiana), una planta subtropical originaria de Paraguay, donde crece de forma silvestre. Su hoja contiene una serie de compuestos glucósidos (esteviósido, 5-10%; rebaudiósido A, 2-4%; rebaudiósido C, 1-2% y dulcósido A, 0,5-1%) y posee un poder endulzante 300 veces más potente que el azúcar. Pero además de su extraordinario dulzor, lo más interesante de estos glucósidos es que no son metabolizados por nuestro organismo y, por lo tanto, no afectan en absoluto ni a nuestro nivel de glucosa en sangre ni, por supuesto, a la secreción de insulina. Esto significa que si utilizamos hojas de estevia o el concentrado de su jugo como edulcorante, no sólo no agregaremos más calorías a nuestra dieta, sino que, además, nos libraremos de las peligrosas consecuencias de las subidas de azúcar e insulina en la sangre.
Desde tiempos inmemoriales, los pueblos indígenas de Paraguay, los guaraníes, utilizaron las hojas de estevia para endulzar, pero también supieron aprovechar sus propiedades medicinales. Las empleaban como cardiotónicas, hipotensoras, contra la acidez estomacal y para bajar el ácido úrico. Para lo primero solían tomarlas en infusión, junto con la yerba mate (Ilex paraguanensis), y como hemostático y bactericida las aplicaban directamente sobre las heridas.
Para considerar la estevia como el edulcorante ideal, basta con atender a las siguientes razones:
Fuente: Revista integral.
Estevia: edulcorante natural.
Es la alternativa más sana al azúcar que existe porque no afecta al nivel de glucosa en sangre ni a la secreción de insulina, pero, además, está recomendada para tratar desde problemas estomacales hasta urticarias.
El exceso de glucosa en la dieta aumenta la formación de lo que se denomina PGA (Productos de Glicosilación Avanzada), lo que significa que la glucosa se pega a todo tipo de proteínas glicolándolas; es decir, desnaturalizándolas. Estas proteínas defectuosas son rápidamente eliminadas por las células del sistema inmunitario, hasta que éste no da abasto y pasan a formar parte de las nuevas células de distintos tejidos. De ese modo acabamos con fibras nerviosas o colágeno de la piel construidos con células defectuosas.
Como hemos dicho, el proceso de PGA no sólo actúa sembrando focos de posibles enfermedades, sino que, además, es un claro factor de envejecimiento. Pero si el azúcar envejece y los edulcorantes químicos (sacarina, ciclamatos, aspartamo, etc.) son peligrosos para la salud, ¿qué alternativa nos queda? La respuesta es la estevia (Stevia rebaudiana), una planta subtropical originaria de Paraguay, donde crece de forma silvestre. Su hoja contiene una serie de compuestos glucósidos (esteviósido, 5-10%; rebaudiósido A, 2-4%; rebaudiósido C, 1-2% y dulcósido A, 0,5-1%) y posee un poder endulzante 300 veces más potente que el azúcar. Pero además de su extraordinario dulzor, lo más interesante de estos glucósidos es que no son metabolizados por nuestro organismo y, por lo tanto, no afectan en absoluto ni a nuestro nivel de glucosa en sangre ni, por supuesto, a la secreción de insulina. Esto significa que si utilizamos hojas de estevia o el concentrado de su jugo como edulcorante, no sólo no agregaremos más calorías a nuestra dieta, sino que, además, nos libraremos de las peligrosas consecuencias de las subidas de azúcar e insulina en la sangre.
Desde tiempos inmemoriales, los pueblos indígenas de Paraguay, los guaraníes, utilizaron las hojas de estevia para endulzar, pero también supieron aprovechar sus propiedades medicinales. Las empleaban como cardiotónicas, hipotensoras, contra la acidez estomacal y para bajar el ácido úrico. Para lo primero solían tomarlas en infusión, junto con la yerba mate (Ilex paraguanensis), y como hemostático y bactericida las aplicaban directamente sobre las heridas.
Para considerar la estevia como el edulcorante ideal, basta con atender a las siguientes razones:
1. Es un producto natural que endulza las bebidas y alimentos, incluso los cocidos, pero que no es metabolizado por el organismo, lo que equivale a 0 calorías.
2. Es totalmente inocua y no ejerce ninguna acción perniciosa en el organismo. La prueba es que lleva siglos usándose en Paraguay para endulzar el mate.
3. Es un producto ideal para diabéticos –tanto para la Diabetes I (DMID) como para la Diabetes II (DMNID)–, puesto que no afecta a los niveles de glucosa ni de insulina en sangre.
4. Al ser un endulzante que nuestro organismo no metaboliza, es también un producto ideal para las personas con problemas de sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico.
Como ya se ha visto, la estevia y su extracto tienen propiedades antiinflamatorias, bactericidas, antioxidantes y vasodilatadoras. Si a esto le agregamos su poder hidratante, no cabe duda de que la aplicación de la hoja o su extracto sobre nuestra piel es muy beneficiosa. A ello habría que añadir, según apunta otro estudio, sus propiedades bactericidas, antifúngicas y antivirales. En particular, se ha subrayado su eficacia frente a la candidiasis, ya que, por un lado, es antifúngica y, por otro, disminuye la glucemia, que permite la proliferación de la cándida por el organismo. Además, la estevia ha demostrado ser un antioxidante incluso más potente que el té verde.
Tanto en Japón como en Brasil el extracto de estevia lleva más de 20 años utilizándose como complemento alimentario, en especial como un endulzante no calórico seguro para la salud. El país nipón es el mayor consumidor mundial y allí se la usa en todo tipo de productos, desde la salsa de soja y los encurtidos hasta en dulces y bebidas. Actualmente, los productos derivados de la estevia representan en ese país el 40% del mercado de los edulcorantes.
En Estados Unidos el uso de la estevia está prohibido, aunque no existe ningún informe científico concreto que señale algún efecto probado de la planta que sea dañino para la salud. Aparentemente, esta prohibición parece debida a la influencia de la industria agroalimentaria, ya que el endulzante más empleado en Estados Unidos es la fructosa obtenida por tratamiento químico del almidón de maíz, que, por otra parte, es un cultivo subsidiado por el Estado. La estevia únicamente puede ser usada como endulzante para consumo personal y sólo pueden venderla tiendas especializadas. La única excepción es la autorización específica de diciembre de 2008 para el uso como aditivo alimentario del rebaudiósido A, con una riqueza mínima del 95%, lo cual automáticamente excluye el extracto natural de estevia donde el rebaudiósido A no suele superar el 20%.
La situación en Europa es todavía más absurda que la de los Estados Unidos, ya que en nuestro continente la estevia y sus extractos ni siquiera están autorizados como edulcorante de uso personal. La excepción es Francia, cuyo Ministerio de Sanidad otorgó recientemente el permiso sólo para el uso del rebaudiósido A como edulcorante alimentario; es decir, para endulzar bebidas y otros productos alimentarios industriales. Eso sí, con las mismas limitaciones que exige la legislación americana, esto es, un mínimo del 95% de rebaudiósido A. En realidad, si se estudia con detenimiento, el país vecino ha actuado con más restricción que los estadounidenses, puesto que no autoriza su consumo directo a nivel particular (como si fueran comprimidos de sacarina).
2. Es totalmente inocua y no ejerce ninguna acción perniciosa en el organismo. La prueba es que lleva siglos usándose en Paraguay para endulzar el mate.
3. Es un producto ideal para diabéticos –tanto para la Diabetes I (DMID) como para la Diabetes II (DMNID)–, puesto que no afecta a los niveles de glucosa ni de insulina en sangre.
4. Al ser un endulzante que nuestro organismo no metaboliza, es también un producto ideal para las personas con problemas de sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico.
Como ya se ha visto, la estevia y su extracto tienen propiedades antiinflamatorias, bactericidas, antioxidantes y vasodilatadoras. Si a esto le agregamos su poder hidratante, no cabe duda de que la aplicación de la hoja o su extracto sobre nuestra piel es muy beneficiosa. A ello habría que añadir, según apunta otro estudio, sus propiedades bactericidas, antifúngicas y antivirales. En particular, se ha subrayado su eficacia frente a la candidiasis, ya que, por un lado, es antifúngica y, por otro, disminuye la glucemia, que permite la proliferación de la cándida por el organismo. Además, la estevia ha demostrado ser un antioxidante incluso más potente que el té verde.
Tanto en Japón como en Brasil el extracto de estevia lleva más de 20 años utilizándose como complemento alimentario, en especial como un endulzante no calórico seguro para la salud. El país nipón es el mayor consumidor mundial y allí se la usa en todo tipo de productos, desde la salsa de soja y los encurtidos hasta en dulces y bebidas. Actualmente, los productos derivados de la estevia representan en ese país el 40% del mercado de los edulcorantes.
En Estados Unidos el uso de la estevia está prohibido, aunque no existe ningún informe científico concreto que señale algún efecto probado de la planta que sea dañino para la salud. Aparentemente, esta prohibición parece debida a la influencia de la industria agroalimentaria, ya que el endulzante más empleado en Estados Unidos es la fructosa obtenida por tratamiento químico del almidón de maíz, que, por otra parte, es un cultivo subsidiado por el Estado. La estevia únicamente puede ser usada como endulzante para consumo personal y sólo pueden venderla tiendas especializadas. La única excepción es la autorización específica de diciembre de 2008 para el uso como aditivo alimentario del rebaudiósido A, con una riqueza mínima del 95%, lo cual automáticamente excluye el extracto natural de estevia donde el rebaudiósido A no suele superar el 20%.
La situación en Europa es todavía más absurda que la de los Estados Unidos, ya que en nuestro continente la estevia y sus extractos ni siquiera están autorizados como edulcorante de uso personal. La excepción es Francia, cuyo Ministerio de Sanidad otorgó recientemente el permiso sólo para el uso del rebaudiósido A como edulcorante alimentario; es decir, para endulzar bebidas y otros productos alimentarios industriales. Eso sí, con las mismas limitaciones que exige la legislación americana, esto es, un mínimo del 95% de rebaudiósido A. En realidad, si se estudia con detenimiento, el país vecino ha actuado con más restricción que los estadounidenses, puesto que no autoriza su consumo directo a nivel particular (como si fueran comprimidos de sacarina).
